
Nuestro asesoramiento no se queda en la forma sino que también se centra en el contenido. Aprendiendo de las buenas tradiciones de las antiguas imprentas, pensamos que el corrector es una pieza fundamental de nuestra estructura para tener las máximas garantías.
Un hábito bastante extendido es pedir el favor de que alguien, familiar o amigo que acostumbra a leer mucho, le eche un ojo al texto. Muy probablemente verá algunos errores, pero el corrector cuenta con conocimientos especializados (gramática, semántica, ortografía, literatura…) así como un bagaje cultural y experiencial que le permiten detectar fallos a nivel de estructura, contenido, léxico… que un amateur difícilmente verá.
Permitir la revisión de los textos por un profesional garantiza que no habrá sorpresas de última hora debido a erratas inoportunas: faltas de ortografía, espacios de sobra, errores gramaticales… Además un corrector es capaz de aplicar las normalizaciones necesarias cuando existen variantes y dotar de un criterio uniforme al conjunto.
Por eso bajo petición expresa del cliente consideramos la corrección como un servicio más. Disponemos de diferentes niveles de intervención complementarios entre sí:
- Corrección ortotipográfica: Consiste en verificar que el texto se adecua a las normas ortográficas y de los signos tipográficos. En caso de haberlas, se tienen en cuenta las preferencias o criterios de composición y redacción del cliente. Si no existiesen estableceríamos un marco común que iría en un informe junto con la corrección.
- Corrección de estilo: Revisión para detectar errores en la coherencia, el tono, la uniformidad del texto… Es frecuente corregir párrafos densos en los que no quedan claras las ideas, el uso continuo del mismo término en lugar de sus sinónimos, las cacofonías…Muy a menudo la labor del corrector de estilo se solicita para que adapte unos textos al modelo corporativo, exprese de mejor modo los textos de una mala traducción, combine y dé forma a textos de diferentes manos… Su cometido queda próximo al del redactor. Por eso es muy importante establecer con el cliente hasta dónde se puede intervenir, si se pueden omitir párrafos, reconstruir partes…
Para ello será importante saber también cuáles son sus objetivos de comunicación, su público y el nivel de lenguaje deseado. Una corrección de estilo suele implicar un cambio gramatical, pero no al revés.
- Corrección gramatical: El cotejo de la parte gramatical se limita a correcciones gramaticales en lo referente a aspectos:
- Verbales: conjugación, regímenes preposicionales, usos…
- Concordancia gramatical versus ad sensum.
- Léxicos: palabras inventadas, extranjerismos innecesarios, impropiedades terminológicas…
- Corrección de maquetación: Una maqueta, su diseño y estructura, conlleva unas normas que dan sentido a su unidad: el uso del color, las jerarquías, los espacios… Cada maqueta tiene estas normas para estructurar y facilitar la comprensión del texto.Durante el proceso de maquetación, es fácil equivocarse y aplicar estilos que corresponden a otro tipo de apartados o que las correcciones introducidas modifiquen la estructura de lo maquetado. Por ello es necesario que el corrector de maqueta se encargue de revisar la estructura de los epígrafes, los pies de página, los índices y las referencias bibliográficas.
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